Mapeando oportunidades para la comunidad

Identificamos espacios en desuso en la zona oeste de Gijón

Durante el año 2025, desde Mar de Niebla hemos impulsado un proceso participativo para identificar espacios en desuso o infrautilizados de la zona oeste de Gijón. El objetivo ha sido conocer, junto a la ciudadanía, qué lugares del barrio podrían recuperar una función social y comunitaria, generando nuevas oportunidades para el encuentro, la convivencia y la participación vecinal.

Visita el mapeo en este enlace 

Un proceso participativo abierto a la comunidad

Este mapeo no ha sido únicamente un ejercicio de observación realizado por profesionales o participantes de proyectos.

Desde el inicio se planteó como una acción abierta a la comunidad, combinando diferentes formas de participación para recoger una visión amplia y diversa del territorio.

Por un lado, se desarrolló una jornada de mapeo comunitario sobre el terreno, en la que varios grupos recorrieron distintas zonas de la parte oeste de la ciudad para localizar, documentar y analizar espacios con potencial de recuperación. Cada equipo registró información detallada sobre los lugares encontrados mediante una ficha de observación diseñada específicamente para la actividad.

Paralelamente, se habilitó un formulario abierto a la ciudadanía, difundido a través de redes sociales, para que cualquier persona pudiera aportar aquellos espacios que considerara abandonados, deteriorados, infrautilizados o con posibilidades de convertirse en recursos para el barrio. De esta manera, el mapa final incorpora tanto la mirada directa obtenida durante los recorridos como las propuestas y conocimientos aportados por vecinas y vecinos conocedores de la realidad del territorio.

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¿Qué buscábamos identificar?

 

  • La iniciativa tenía como finalidad detectar y priorizar espacios que, por su estado actual o por la pérdida de uso que han sufrido con el paso del tiempo, podrían volver a desempeñar un papel relevante para la comunidad. Muchos de ellos fueron, en algún momento, lugares de encuentro, actividad económica, convivencia o participación vecinal.
  • Además de localizar estos espacios, se pretendía reflexionar sobre las posibilidades de reutilización futura, explorando propuestas relacionadas con usos sociales, educativos, culturales, deportivos, ambientales o comunitarios.

 ¿Cómo se realizó el trabajo de campo?

Las personas participantes se organizaron en grupos que recorrieron diferentes zonas previamente delimitadas. Durante las visitas se recogió información sobre:

  • La ubicación del espacio.
  • Su estado actual de uso.
  • El nivel de conservación y mantenimiento.
  • Su accesibilidad.
  • La historia o significado que había tenido para el barrio.
  • Su potencial para albergar nuevas actividades comunitarias.
  • Las opiniones y comentarios de vecinos y vecinas cuando fue posible recogerlos.
  • La prioridad de recuperación estimada por cada grupo.

Posteriormente, todas las aportaciones se incorporaron a una puesta en común colectiva y a un mapa compartido que permitió visualizar los espacios detectados y analizar cuáles podrían representar mayores oportunidades para el desarrollo comunitario.

Los principales tipos de espacios detectados

El proceso se centró en la identificación de cinco grandes categorías de espacios:

  • Locales en uso pero infrautilizados, que podrían ampliar su actividad o abrirse a nuevos usos comunitarios.
  • Solares y terrenos abandonados, susceptibles de convertirse en espacios de encuentro, zonas verdes o proyectos vecinales.
  • Locales comerciales cerrados o vacíos, con potencial para iniciativas sociales, culturales o de emprendimiento comunitario.
  • Espacios públicos deteriorados, como plazas, parques o equipamientos que necesitan una mejora para recuperar su función social.
  • Edificios cerrados con valor comunitario, que conservan una importante memoria colectiva y podrían albergar nuevos proyectos para el barrio.

Principales conclusiones

El proceso ha permitido constatar que la zona oeste de Gijón cuenta con un importante número de espacios que podrían recuperar protagonismo mediante actuaciones de rehabilitación, dinamización o reapertura. También ha puesto de manifiesto el conocimiento que la propia ciudadanía tiene sobre su entorno y la importancia de incorporar esa mirada a los procesos de planificación comunitaria.

Las aportaciones recogidas tanto en los recorridos de mapeo como a través del formulario ciudadano muestran un interés compartido por recuperar espacios que hoy permanecen vacíos, degradados o desaprovechados, transformándolos en recursos capaces de fortalecer la vida comunitaria, generar nuevas oportunidades de participación y mejorar la calidad de vida en los barrios.

Este mapa constituye, por tanto, una herramienta de diagnóstico comunitario y un punto de partida para seguir impulsando procesos de reflexión, diálogo y colaboración en torno al futuro de estos espacios y su posible recuperación para el uso colectivo