Ciudadelas en la zona de Naval Azul

Una de las zonas «investigadas» por el equipo de Tecnodivulgadores 2025 de Mar de Niebla fue el entorno de la zona que actualmente se llama Naval Azul, lo que los jóvenes conocen como la zona de la Semana Negra y los más veteranos siguen llamando zona de Naval Gijón.

Entre el antiguo solar del astillero Naval Gijón y la plaza del Natahoyo, pegado al Revillagigedo, existe una zona que en la actualidad presenta un alto nivel de degradación. La razón es un Plan Especial de reforma Integral (PERI) que lleva planificado ya casi 30 años pero que no termina de redactarse, por lo que de momento las licencias de construcción están bloqueadas en la zona, a la espera del citado plan. Todo el solar del antiguo astillero Naval Gijón, que discurre por detrás del Revillagigedo hasta el tallerón (actualmente Indra) es una zona que en el actual planteamiento urbanístico del Ayuntamiento de Gijón recibe el nombre de Naval Azul. Ya está anunciado que el borde junto al mar se convertirá en un gran paseo público, y resta saber como será la urbanización del resto del solar, que se anuncia que llevará nuevas construcciones, que de seguro se convertirán en los pisos más caros en venta en la ciudad cuando terminen de construirse.

Todo este entorno de Naval Azul tendrá un tratamiento muy moderno y entrará en contraste con las edificaciones que en la actualidad existen, por lo que en esta pequeña investigación queremos mantener la memoria de una zona que contiene muy importantes vestigios del pasado obrero de esta parte de la ciudad, una realidad habitacional que queremos que quede reflejada para las futuras generaciones que no conocen el importantísimo cambio que esta parte de la ciudad sufrió en los últimos 100 años.

En concreto en esta zona existieron las ciudadelas de Revillagigedo (en el actual solar del Hogar de San José), la ciudadela de Maximino Miyar, y la de Agustín Suarez, de las cuales todavía hoy se pueden ver varias construcciones que reflejan la forma de vivir de inicios del siglo pasado, incluso alguna construcción de finales del siglo XIX.

Recientemente (finales 2025) el diario El Comercio publicaba una recreación de cual es el futuro de la zona, en el que queda bien a las claras que todo este pasado inmobiliario que ahora vemos va a desaparecer en el medio plazo, y con él se perderán los últimos vestigios de las ciudadelas de la zona.

Esta es la recreación publicada por El Comercio

Esta era esa misma zona cuando el astillero Naval Gijón estaba en funcionamiento

 

Como punto de partida podemos aclarar el concepto de ciudadela.

Definición de ciudadela

Una ciudadela era un conjunto de pequeñas viviendas obreras dispuestas en torno a un patio o corredor central, construidas sin criterios higiénicos modernos, con servicios comunes y en condiciones de notable precariedad, destinadas a alojar mano de obra industrial urbana.

No era un tipo de vivienda regulado: era un producto de la presión demográfica, de la especulación del suelo y de la ausencia de políticas públicas de vivienda.


Características que definían una ciudadela histórica

1. Disposición en torno a un patio cerrado

Las ciudadelas estaban formadas por:

  • Un patio interior común, estrecho y rodeado de viviendas.

  • Accesos a las casas directamente desde el patio.

  • Mala ventilación y escasa entrada de luz solar.

El patio no era espacio de ocio, sino:

  • lugar de paso,

  • foco de suciedad,

  • canal de aguas residuales.


2. Viviendas mínimas y de baja construcción

Las casas solían ser:

  • De una sola planta (a veces con altillo).

  • De superficie muy reducida (una o dos piezas).

  • Con frecuencia construidas con materiales pobres.

  • Con techos bajos y mala protección contra humedad y frío.

No respondían a proyecto urbano alguno, sino al máximo aprovechamiento del espacio para alquiler.


3. Ausencia de servicios individuales

Una ciudadela típica tenía:

  • Un solo retrete común para todas las familias.

  • Uno o dos puntos de agua para todo el conjunto.

  • Sin fregaderos individuales.

  • Sin evacuación normalizada de residuos.

El concepto de “baño dentro de casa” era inexistente.


4. Ventilación e iluminación deficientes

Muchas viviendas:

  • Tenían una única abertura al patio.

  • Algunas piezas eran interiores y no tenían ventana.

  • El aire apenas circulaba.

  • La humedad era constante.

Esto generaba:

  • enfermedades respiratorias,

  • infecciones,

  • olor permanente,

  • alta insalubridad.


5. Hacinamiento

En viviendas de una o dos piezas:

  • Vivía una familia completa.

  • A veces se subarrendaban camas.

  • Se cocinaba, dormía y convivía en la misma estancia.

No existía:

  • separación funcional de estancias,

  • intimidad,

  • aislamiento.


6. Condiciones sanitarias muy deficientes

Las ciudadelas funcionaban como:

  • focos de infecciones,

  • espacios de propagación de epidemias (tuberculosis, tifus).

La falta de:

  • ventilación,

  • limpieza,

  • saneamiento,
    explica que fueran objetivo prioritario de la crítica higienista.


7. Situación urbana marginal

Solían estar:

  • en solares interiores,

  • detrás de casas principales,

  • en callejones sin salida,

  • fuera de los ejes principales de la ciudad.

Eran invisibles desde la calle:

  • se pasaba por un portal y se accedía a “otro mundo” interior.


8. Alojamiento ligado al empleo industrial

Era vivienda:

  • de obreros de fábricas y puertos,

  • de trabajadores sin estabilidad laboral,

  • de población inmigrante rural.

No era vivienda campesina:
era vivienda proletaria urbana.


En una frase:

La ciudadela era la forma extrema de vivienda obrera urbana: patios cerrados, casas mínimas, sin saneamiento propio y con hacinamiento, surgidas al margen de la ley y de toda planificación.

Ley de Casas Baratas de 1911

La Ley de Casas Baratas de 1911, promulgada el 12 de junio de ese año, fue la primera legislación en España destinada a fomentar la construcción de viviendas asequibles para las clases trabajadoras, con el objetivo de paliar el grave problema de hacinamiento e insalubridad en las ciudades.

A comienzos del siglo XX, la Ley de Casas Baratas de 1911 introdujo por primera vez en España la idea de que una vivienda obrera debía cumplir condiciones mínimas de salubridad y habitabilidad y no podía seguir siendo un simple refugio físico. Aunque la ley se centraba sobre todo en el fomento de la construcción, su desarrollo técnico incorporó claramente los principios del higienismo moderno.

Desde el punto de vista de la higiene de la vivienda, la ley no fijaba un único “tamaño mínimo de casa”, sino que establecía criterios técnicos para garantizar luz, aire, espacio y saneamiento suficientes para la vida familiar.


1. Habitabilidad como objetivo esencial

Antes de 1911, no existía en España una normativa estatal que definiera cuándo una vivienda era salubre o insalubre. La Ley de Casas Baratas introdujo el principio de que:

una vivienda destinada a las clases trabajadoras debía ser sana, ventilada, iluminada y protegida contra la humedad.

A partir de este momento, la “habitabilidad” deja de ser una noción difusa y pasa a tener respaldo legal.


2. Superficie mínima y tamaño de las viviendas

La ley no impuso un único número de metros cuadrados por vivienda.
Lo que hizo fue fijar criterios mínimos por estancias y por volumen de aire, aplicados por los reglamentos técnicos y las ordenanzas municipales.

Los principios exigidos fueron:

  • Cada vivienda debía contar con un mínimo de piezas habitables suficientes para una familia.

  • Las habitaciones debían tener:

    • una superficie mínima,

    • una altura suficiente de techo,

    • y un volumen de aire mínimo por persona.

  • Los dormitorios no podían convertirse en:

    • almacenes,

    • cocinas,

    • o espacios sin ventilación.

En la práctica, los manuales técnicos de la época, alineados con la ley, consideraban razonable que:

  • Los dormitorios tuvieran entre 7 y 12 m² según el tipo de vivienda.

  • Ninguna habitación principal fuese tan pequeña que no permitiese:

    • una cama,

    • ventilación directa,

    • y circulación interior.

No existía todavía el concepto moderno de “metros útiles de vivienda”, pero sí una preocupación clara por que el espacio fuese suficiente para evitar el hacinamiento.


3. Ventilación e iluminación: la gran novedad

Este fue el aspecto más revolucionario.

La Ley y su reglamento técnico establecieron que:

a) Toda pieza habitable debía ventilarse al exterior

  • Las estancias debían tener ventanas directas:

    • a la calle,

    • o a patios interiores reglamentados.

  • Se rechazaba el modelo de:

    • habitaciones ciegas,

    • piezas interiores sin luz,

    • corredores cerrados como única ventilación.

En consecuencia, quedaban excluidas muchas formas de vivienda obrera tradicional como:

  • corralas insalubres,

  • casas-patio hacinadas,

  • ciudadelas con viviendas sin luz directa.


b) Los patios interiores también estaban regulados

No se admitía cualquier patio:

  • Se exigían dimensiones mínimas (superficie y lado mínimo).

  • El patio debía garantizar:

    • circulación real de aire,

    • entrada de luz solar.

No servían:

  • patinillos ínfimos,

  • patios convertidos en vertederos,

  • espacios cerrados sin renovación de aire.


c) Altura mínima de los techos

  • Las habitaciones debían tener una altura suficiente.

  • El objetivo era asegurar:

    • volumen de aire,

    • clima interior más estable,

    • menor humedad.

Este criterio atacaba directamente una causa clásica de enfermedades urbanas: el aire viciado.


4. Higiene y saneamiento

La ley obligaba a que las viviendas contaran con:

a) Evacuación eficaz de aguas residuales

Era obligatorio:

  • conducir aguas sucias y fecales mediante sistemas estancos,

  • evitar filtraciones al terreno,

  • impedir la contaminación de pozos y depósitos.

Donde no existiera alcantarillado:

  • se exigía el uso de soluciones higiénicas apropiadas (fosas bien construidas),

  • quedaban desaconsejadas las prácticas tradicionales insalubres.


b) Instalaciones separadas y limpias

Las viviendas debían evitar:

  • retretes sin ventilación,

  • cocinas mezcladas con cuadras,

  • focos de humedad permanente.

Se asentaba así una separación funcional:

  • vivir,

  • cocinar,

  • evacuar residuos,
    como actividades distintas.


5. Qué tipo de vivienda queda excluida con esta ley

Según los criterios de la Ley de Casas Baratas:

No serían aceptables como vivienda “habitable”:

  • casas sin ventana exterior,

  • patios ínfimos sin ventilación efectiva,

  • viviendas con un solo retrete para muchas familias,

  • habitaciones interiores sin luz,

  • drenajes abiertos,

  • pozos negros dentro del solar.

Esto alcanzaba directamente al modelo típico de:

  • ciudadelas,

  • patios obreros tradicionales,

  • casas de corredor antiguas.


6. En resumen

La Ley de Casas Baratas de 1911 introduce cuatro grandes principios modernos:

  1. Espacio mínimo digno
    No se permite la vivienda mínima extrema.

  2. Aire y luz obligatorios
    Sin ventilación natural no hay vivienda legal.

  3. Separación de funciones
    Comer, dormir y evacuar residuos no pueden mezclarse.

  4. Saneamiento controlado
    Las aguas residuales ya no pueden eliminarse sin sistema técnico.

 

Ciudadela de Maximino Miyar y su entorno

La casa tipo de esta zona tenía unos 36 m2, a los que se accedía por una puerta que daba a la zona de salón (que podía ser habitación por la noche) y de la que se pasaba a la zona de cocina. Estas dos solian ser las únicas piezas exteriores de la vivienda, ya que a los otros dos huecos (dormitorios) que estaban al fondo, a los que se accedía directamente desde la cocina y el salón, carecían de ventanas. Al final del siglo XIX las casas carecian de agua corriente y saneamiento, por lo que tampoco tenian baño. Cada ciudadela solía tener un pozo negro (al que en los casos de peor calidad de construcción llegaban las aguas usadas paor un «ragatu») y un depósito de agua, muchas veces muy cercanos uno del otro y debido a la baja calidad de su construcción podían incluso comunicarse causando múltiples afecciones. Ya que estas ciudadelas se solían construir aprovechando una antigua zona de patio (como aprovechamiento puro a una zona de poco uso y debido a la falta de alojamiento de los múltiples nuevos obreros llegados a la ciudad en la época de la construcción de las grandes fábricas), solo tenían una entrada y la parte trasera de las casas se apoyaban en construcciones ya existente, por lo que no tenían ventilación.

Según relata Luismi Piñera en su libro «Ciudadelas, patios, callejones y otras formas similares de vida obrera en Gijón (1860-1960) la ciudadela de Maximino Miyar «está en la travesía de Atanasio Menéndez y la componen 5 casas muy pequeñas, de una planta y de 36 cuadrados cada una. Las casas dan a un estrecho pasillo de apenas 2 metros de ancho y etán verdaderamente ocultas en un entramado de calles cerca de las Casas de Agustín Suárez en el Natahoyo. Actualmente (1997 fecha de publicación del libro) se encuentran habitadas aunque otras que hay a la entrada de este pasillo están derruidas. Esta ciudadela o patio como lo llaman los vecinos fue edificada por Maximino Miyar, notario y escritor (nacido en Villaviciosa en 1902) en el año 1926 en un lugar donde ya había casas similares que alojaban obreros de la cercana Fábrica de Loza»

Entrada a la ciudadela de Maximino Miyar en la Travesia de Atanasio Menéndez

Acceso compartido a la ciudadela de Maximino Miyar cuando estaba en uso

Casas de Agustín Suarez

Según relata Luismi Piñera en su libro «son un grupo de casas de planta baja con algunos retretes en el exterior y que están en el barrio de El Natahoyo en la calle que lleva ese nombre de Agustín Suárez y alguna otra cercana. No tienen salida y junto a ellas está la Ciudadela de Miyar y hasta hace algunos años (publicación de 1997) otra más grande: la de Revillagigedo (donde ahora está el Hogar de San José). Agustín Suarez, nacido en 1848, era un almacenista con local en la calle de San Esteban y construye estas casa hacia principios de siglo (ya en 1920 estaban ocupadas) par facilitar vivienda a familias modestas».

Calle Agustín Suarez (Casas de Agustín Suarez)

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Calle Agustín Suarez cuando todavía existían las viviendas a ambos lados de la calle

Calle Coroña

Calle Coroña, años 70

Calle Coroña 2025

Travesía Atanasio Menéndez

Calle Mariano Pola

Agua y servicios higiénicos en las viviendas

En el barrio fabril nació, en 1913, la Asociación popular de cultura e higiene. Su sede, que todavía hoy se conserva (aunque abandonada) estaba en la calle Coroña 22, en el centro de la zona que estamos tratando aquí. El movimiento obrero asociativo luchaba desde esta asociación para mejorar la condiciones de higiene en la viviendas, llevando a cabo trabajos en sextaferia (reunión en fines de semana para trabajar gratuitamente en favor de la comunidad) para la construcción de fuentes públicas y otros servicios básicos.

Asociación popular de cultura e higiene, calle Coroña 22

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Para que los más jóvenes se sitúen, la vivienda más lujosa construida en Asturias en 1895 era la Quinta Selgas, actualmente Fundación que se puede visitar y que conserva el palacete como los hermanos Ezequiel y Fortunato de Selgas lo diseñaron. En las habitaciones originales los servicios higiénicos que había eran los que se pueden ver en la foto, una palangana y un cubo.

 

En 1900 se celebró en París la Exposición Universal, y en ella los hermanos Selgas compraron los sanitarios (bañera, lavamanos e inodoro) que se presentaron como gran novedad mundial en tan fastuoso acontecimiento. Incorporaron estas novedades a su palacio en un hueco en el sótano, aprovechando que disponian de un lago en su finca y disponian de abundante agua. Pero como era una novedad en la época, su hogar no estaba diseñado para estos avances, por eso el baño terminó construyéndose en el semisótano, a donde tenían que bajar desde las habitaciones de la primera planta para usarlo. En esta finca si se podía disponer de agua y el saneamiento se podía alejar de la vivienda para evitar los malos olores y construir una fosa séptica (aunque en esa época normalmente había solo un pozo negro, un deposito que acumulaba los desechos y que terminaba filtrándose al entorno.

La situación en las viviendas obreras era muy distinta. Los baños, cuando existían, eran comunes, igual que los lavaderos para lavar la ropa. En Gijón desponemos para el futuro de una zona de exposición museística que muestra estas ciudadelas: el museo de la ciudadela de Celestino Solar. Se pueden ver alli conservadas unas viviendas típicas de estas ciudadelas, con una recreación de una vivienda obrera. En esta fotografía se puede ver al fondo el pequeño local que contenía los baños compartidos por toda la comunidad.

Ciudadela Celestino Solar

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Casas en el Natahoyo con retrete en el exterior

Dentro de la red de museos de la ciudad, se encuentra el de la ciudadela de Celestino Solar (C. Capua, 15, Centro, 33202 Gijón)  espacio recuperado y visitable que refleja perfectamente la realidad de las ciudadelas en la ciudad. Esta es la descripción que hace el Ayuntamiento en su folleto de museos locales, e incluye fotos de la recreación de la forma de vida que tiene en su interior una de las viviendas que mantienen sus paredes completas (tras su renovación como museo)

A medida que el agua llegaba a las viviendas, estas empezaban a incorporar aseos, que como no entraban en las pequeñas viviendas, se solían colocar en la fachada con una puerta exterior, por lo que para hacer uso de ellos debías de salir de tu casa y entrar en el aseo exterior de tu vivienda.

No fue hasta 1911, con la publicación de la ley de casas baratas, cuando se reguló el tamaño mínimo de una vivienda, la ventilación que debía tener, y la obligación de disponer de aseos.

La más que segura desaparición en pocos años de estos vestigios de vivienda obrera en la zona del Natahoyo hace que documentar la situación permita garantizar que estas realidades se puedan conocer en el futuro.

Vista en planta desde Google Maps

CalleAgustínSuarez(Google Earth 2025)

Zona del futuro PERI desde el mar (Google Earth 2025)

Zona del futuro PERI hacia el mar (Google Earth 2025)

Calle Coroña y travesía Atanasio Menéndez (Google Earth 2025)

Vínculos de interés sobre el tema:

https://www.elcomercio.es/gijon/manzana-abandonada-natahoyo-20231231004343-nt.html

https://migijon.com/el-natahoyo-a-la-espera-del-plan-azul-del-nuevo-gobierno-municipal/

https://paraindustrial.blogspot.com/2016/10/las-ciudadelas-de-el-natahoyo.html

https://recuerdogijon.blogspot.com/2011/01/volviendo-al-recuerdo-del-otro.html

https://migijon.com/erase-una-vez-el-natahoyo-i-la-conquista-del-lejano-oeste/