APUNTE HISTÓRICO Gijón Oeste
REDACTADO POR EL VECINO BENINGNO MONTENEGRO (Mayo 2024)
¿CÓMO HA LLEGADO LA ZONA OESTE DE GIJÓN A TENER LA IDIOSINCRASIA QUE CONOCEMOS HOY EN DÍA?
Pasó de ser la zona rica de la ciudad, llena de casas indianas, a zona residencial, siendo entre medias la zona industrial y obrera. Todo ello en apenas 100 años.
Lo que hizo que la población de la zona oeste de Gijón adquiriera un sentimiento de pertenencia muy fuerte a su entorno.

Cuatro caminos 1978 FOTO CESAR
Para ir al centro de Gijón, ¿Tú también dices que bajas a Gijón como si fuera otra ciudad diferente?

Playa del Arbeyal 1993 FOTO CESAR
PREÁMBULO
El oeste de la ciudad de Gijón se desarrolló desde un principio, mediados del siglo XIX, como una zona industrial con enorme presencia en el conjunto de la actividad económica municipal. Sería aquí donde se instalarían un gran número de fábricas junto a las que se construirían las viviendas de la mayor parte de los trabajadores de estas industrias, confiriendo este conjunto de fábricas y viviendas obreras un carácter comunitario particular a los barrios de esta zona.
Este carácter de barrios industriales y obreros se mantuvo durante buena parte del siglo XX hasta que las sucesivas crisis industriales, a partir de los años finales de la década de los 70 del citado siglo y sobre todo en la década de 1980, fueron alejando paulatinamente a la economía local de la actividad industrial y orientándose hacia un modelo económico más centrado en el ocio y los servicios.
La creación de los polígonos industriales jugó también un importante papel en esta nueva etapa al desplazar a los talleres y almacenes a la periferia de la zona. El resultado de este proceso conferiría a los barrios occidentales un carácter netamente residencial al ser ocupadas por nuevos espacios habitacionales las parcelas abandonadas por la industria.
Es este proceso, el paso de zona industrial a residencial, el que se pretende exponer de forma breve, a modo de un pequeño manual que remarque los hechos más significativos de este recorrido y que contemple aspectos diversos como industria, vivienda, cultura y educación, comercio, ocio… con el objeto de proporcionar un punto de partida a quienes estén interesados en tener una visión más pormenorizada del desarrollo de esta zona de nuestra ciudad.

Parque del Cerillero 1975
LOS COMIENZOS
Segunda mitad siglo XIX
La entrada en servicio de la carretera Carbonera en 1842 y del Ferrocarril de Langreo en 1855 unido a una serie de mejoras y ampliaciones del Muelle local, propiciaron el desarrollo de la industria gijonesa que comenzaría su andadura en el Natahoyo, una zona llana con terrenos abundantes y cercana tanto a las vías de comunicación como al puerto gijonés.
Así, en 1855, se crearía la Fundición Stoldz y Compañía en el Natahoyo que en los años sucesivos sería acompañada por una serie de nuevas industrias, algunas de las cuales tendrían un largo recorrido y una especial importancia dentro de la industria asturiana. Por citar solo algunas de las más sobresalientes nos referiremos a la Fábrica de Aceros Moreda y Gijón (1879) de capital francés e instalada entre El Natahoyo y La Braña y cerca de las vías de los ferrocarriles de Langreo y del Norte, esta última inaugurada en 1874; la Refinería de petróleo Santa Bárbara de Rufino y Compañía (1890), que cambiaría su nombre por el de Campsa, junto a de la anterior; el Astillero de Cifuentes y Stoldz (1888), que pasaría a ser posteriormente el Dique Duro Felguera o la Fábrica de Loza La Asturiana (1876) en El Cortijo, por citar solo alguna de estas empresas.
Este desarrollo industrial inicial se vería incrementado en años posteriores como consecuencia de la instalación en la ciudad de establecimientos bancarios, como el Banco de España que abrió una sucursal en Gijón en 1884 y de la construcción del puerto del Musel, obras que comenzarían en 1893, no sin cierta polémica entre “muselistas”, partidarios de su construcción, y “apagadoristas”, contrarios a la misma.
En sincronía con la instalación de estas industrias, se produce la ocupación de parte de los terrenos de la zona por la construcción de una serie de viviendas destinadas a los obreros. Se trata de viviendas de baja calidad y con unas precarias condiciones higiénicas, algunas de ellas organizadas según el modelo de ciudadela, tales como la Ciudadela de Revillagigedo (conocida popularmente como Les Calles), construida en 1879 y que constaba de 30 viviendas situadas entre las calles San Miguel y San Ramón en el Natahoyo; las Casas de El Balagón entre las calles de La Luz y Lealtad, 9 viviendas construidas en 1882; o la Ciudadela del Cortijo, 6 viviendas construidas en 1888 en la esquina de las calles Cortijo y Zaragoza. Alguna empresa construiría también viviendas para sus trabajadores como la Fábrica de Loza La Asturiana, que construiría en 1876 en El camino del Cortijo 16 viviendas.
EVOLUCIÓN
Hasta el final de la guerra civil
Entre los años finales del siglo XIX y principios del XX la industria gijonesa experimenta un importante crecimiento, motivado en parte por la repatriación de capitales procedentes de las últimas colonias ultramarina, independizadas en 1898, y por otros factores como la creación de nuevas sociedades financieras, el Banco de Gijón y el Crédito Industrial Gijonés creados en 1900, o la puesta en servicio de nuevas infraestructuras como el puerto del Musel que iniciaría sus operaciones de carga y descarga en 1907
Los terrenos elegidos para ubicar a las nuevas industrias se desplazarían desde El Natahoyo hacia La Calzada, zona con terreno abundante y cercano a infraestructuras de transporte, tales como el Ferrocarril del Norte, la carretera de Avilés o el puerto del Musel, llegando incluso hasta el límite del concejo donde se instalaría la Azucarera de Veriña en 1893 .
Las nuevas empresas abarcarían los sectores más variados, desde la fabricación de cervezas como La Estrella de Gijón, que empieza a funcionar en Santa Olaya en 1893, propiedad de la sociedad formada por Suardíaz y Bachmaier; las creadas en 1900 por la sociedad Gijón Industrial, una dedicada a la fabricación de vidrio hueco, plano y lunas para espejos, la que pasaría a llamarse Gijón Fabril y otra dedicada a la molturación de trigo, que se llamaría posteriormente Harinera Gijonesa; la Constructora Gijonesa, fundada también en 1900 y dedicada en un principio a la construcción, carpintería y cerrajería y que pasado el tiempo llegaría a ser uno de los astilleros más importantes de Gijón: la fabricación de sombreros, como la Fábrica de Sombreros de Gijón fundada en 1901 por el Crédito Industrial Gijonés; o bien la producción de tejidos de algodón como La Algodonera de Gijón, que comienza la producción en 1901

Gijón Fabril 1944
La lista de empresas creadas en la zona a comienzos del siglo XX podría completarse con otras tales como: Compañía Gijonesa de Hilados y Tejidos (1900), Astilleros Riera (1901), S. A. Española de Aceites Vegetales (1901), Cristasa (1910) dedicada a la fabricación de vidrio y cristal, o Astilleros del Cantábrico (1906), que unidas a las que llevaban en funcionamiento desde la última mitad del siglo XIX conferían al oeste del municipio un innegable carácter industrial.
Todo este desarrollo industrial ejerció una profunda atracción sobre la población de los concejos asturianos y de las provincias limítrofes que acudirían al municipio gijonés atraídos por las perspectivas de empleo, lo que se traduciría en un considerable aumento de la población gijonesa y como consecuencia de dicho aumento en una gran necesidad de viviendas para alojar a todos estos trabajadores. Algunas de las empresas mencionadas construyeron viviendas para sus operarios como en el caso de Gijón Fabril, que construiría junto a la fábrica 108 viviendas organizadas alrededor de un patio central desde el que se accedía a las viviendas, siguiendo el modelo de “corrala” (conocidas popularmente como El Callejón), la Fábrica de Sombreros de Gijón que construiría una serie de viviendas en la calle Oriental, frente a las instalaciones fabriles (las conocidas como Casas de la Sombrerera) o La Algodonera de Gijón que construyó en 1910 una serie de once viviendas para alojar a parte de sus trabajadores.
Aparte de la iniciativa de los empresarios industriales en la construcción de viviendas, otros particulares también aprovecharon el crecimiento demográfico para construir viviendas en las zonas del Natahoyo y La Calzada, la mayor parte dedicadas al arrendamiento. Por lo general se trataba de construcciones de una o dos plantas con viviendas de pequeña superficie y gran parte de ellas con servicios sanitarios, retretes, comunitarios. como las Casas de la condesa de Revillagigedo (1933) entre las calles mariano Pola y Vicente Jove; la Ciudadela de Maximino Miyar (1926) en la Travesía de Atanasio Menéndez, también en El Natahoyo; las Casas de Gabino (1903) dos grupos, uno de 14 viviendas y otro de 16 viviendas construidos en Jove; las Casas de Francisco y Constante Fernández (1903) o el Patio de Tejedor (1914) un grupo de 14 viviendas construidas en la carretera de Avilés, frente a Cristasa, ambas en La Calzada, por citar solo algunos ejemplos.
Además de la necesidad de viviendas, el incremento de población en la zona traería consigo el lógico aumento de las necesidades educativas de los hijos de los obreros asentados en la misma, lo que dio lugar a la creación de una serie de escuelas para atender estas necesidades, algunas fundadas por asociaciones, como la Escuela de La Caridad, fundada en 1903 en la actualmente llamada Plaza de la Institución Libre de Enseñanza, esquina a la calle Pizarro, que además de impartir enseñanza a niños y niñas tenía también clases nocturnas para los obreros: o la del Ateneo Obrero de La Calzada que llegará a tener 200 alumnos.
En 1927 se inaugura el Grupo Escolar Primo de Rivera, en lo que hoy es la Avda. de la Argentina, que tomaría este nombre del dictador Miguel Primo de Rivera (su espacio está ocupado en la actualidad por el C. P. Príncipe de Asturias). Destinado a la formación técnica de los trabajadores se crea en El Natahoyo la Fundación Revilla-Gigedo, inaugurada en 1929 por el Infante Jaime de Borbón durante su estancia en Gijón, en la que se formaron buena parte de los profesionales de la industria gijonesa y que todavía imparte enseñanzas en la actualidad.
Esta fue una época en la que el proceso asociativo gozó de buena salud, pudiéndose reseñar la inauguración del Ateneo Obrero de La Calzada en 1904 como sucursal del Ateneo Casino Obrero de Gijón, dedicado a la educación y promoción cultural de la clase obrera y de sus hijos, que llevó a cabo una labor de gran importancia en la zona y que todavía hoy sigue irradiando su influencia en el barrio. En los albores del siglo XX aparecen en Gijón las Sociedades de Cultura e Higiene, orientadas a la formación cultural y a la mejora de las condiciones sanitarias de las clases populares, que tendrían una pronta expansión en la zona oeste con la creación de una sucursal de Cultura e Higiene en El Natahoyo en 1909 y otra en la Calzada Alta (El Cerillero) en 1913, de la que dejaría recuerdo la fuente construida por esta sociedad en la esquina de la calle del Solar y la Avda. de la Argentina , desaparecida en fecha reciente. Todos los ateneos serían clausurados en 1937, junto con los partidos políticos y los sindicatos, tras la derrota del ejército republicano en Asturias.
Pero no fueron solo asociaciones de tipo cultural las que se crearon durante esta época en los barrios occidentales de Gijón, sino que también se dieron algunas de carácter político reivindicativo como la Agrupación Feminista Anticlerical fundada en 1920 en El Natahoyo – La Calzada, o bien de carácter deportivo como el Club Calzada (1924) que jugaba sus partidos de futbol en el campo de El Frontón en Jove, o de carácter vecinal como la Junta Vecinal de Jove (no hay que olvidar que por aquella época La Calzada pertenecía a la parroquia de Jove), que consiguieron , con el apoyo de las industrias de la zona, Gijón Fabril y La Algodonera, la construcción de un apeadero del ferrocarril en La Calzada que sería inaugurado en 1933 (y que todavía presta servicio) , evento que se festejaría con la celebración de un banquete en el Restaurante Venecia de Veriña.

Parque de Fátima 1986
El cine tendría un lugar destacado en la ocupación del tiempo de ocio, sobre todo a partir de los años 30, aunque ya en 1920 se encuentra activo el cine El Salón Popular ubicado en la calle Laboratorios y que estaría en funcionamiento hasta 1932. Pero las dos salas de cine de zona son el Cine Rivero de La Calzada y el Cine Natahoyo. El primero se inauguró en 1931 en la esquina de las calles Cuba y Padre Manjón (actual calle del Ateneo Obrero de La Calzada) y prestó servicio hasta 1979; estaba distribuido en tres plantas: Butaca de Patio, con una serie de palcos en la parte trasera, Entresuelo y General y tenía un aforo de 700 personas.
El Cine Natahoyo se inauguraba en 1932 y mantendría su actividad hasta 1972 para ser derribado en 1992; constaba también de tres zonas, al igual que el Rivero: Butaca de Patio, Entresuelo y General. Fue en estos cines donde se despertó en muchos jóvenes la pasión cinéfila que les acompañaría el resto de sus vidas.

Gijón Fabril (Carrefour y cines Yelmo) 1957

Antiguo solar de Gijón Fabril, actualmente Carrefour La Calzada, con la misma orientación de fotografía que la anterior para que pueda observarse el único edificio que se mantuvo de la antigua instalación industrial, el que se ve abajo a la izquierda que hasta la fecha era edificio de los sindicatos para formación (Forem CCOO e Ifes UGT) que en breve será hospedería de peregrinos del Camino de Santiago
DESARROLLO
Hasta el final de la dictadura
Durante la postguerra se produce un estancamiento del crecimiento económico de la ciudad y, por tanto, de los barrios en donde se había asentado la industria desde finales del siglo XIX. No obstante, continuaron funcionando empresas que habían sido creadas antes de la guerra civil, aunque algunas desaparecieron en años posteriores como la Harinera Gijonesa, Cristasa, la Fábrica de Sombreros de Gijón o la Trefilería Gijonesa cuyas instalaciones se dedicarían a variados usos: desde la reconversión en cuartel del ejército y posterior cobijo de pequeños talleres, caso de la Trefilería Gijonesa, hasta la instalación de talleres, casos de la Sombrerera y de Cristasa. Salvo el edificio de Cristasa, que todavía se mantiene como centro de empresas, el resto de los edificios fue derribado y en sus parcelas se construyeron viviendas. Entre las empresas que se crearon durante estos años podemos citar a Avello (1940), asentada en el Natahoyo y dedicada a la fabricación de
motocicletas, que acabaría su andadura como Suzuki en el Polígono de Porceyo o Industrial Olmar, S. A. (1945), también fundada en El Natahoyo, entre otras.
Ya en la década de 1950, con el comienzo de la época desarrollista, se crearían una serie de nuevas industrias o talleres que completarían el panorama industrial de la zona. Podemos citar entre estas a Esmena (1956) asentada en Tremañes, dedicada a carpintería metálica y estampaciones que todavía sigue en activo; Talleres Guerra (1956) en La Calzada especializados en calderería y mecanización; Crady (1957) dedicada a la fabricación de aparellaje eléctrico en El Cerillero y que pasaría a convertirse en sociedad anónima laboral, antes de su desaparición, bajo el nombre de Aplicaciones Eléctricas Asturianas; el astillero S. A. Marítima del Musel (1953) localizado en Jove, frente al hospital, que se integraría en Naval Gijón en 1985; o la ampliación de las instalaciones de Constructora Gijonesa con la construcción de un muelle de armamento y dos diques secos en las inmediaciones del Monte Coroña, del que harán desaparecer dos terceras partes, obras aprobadas por el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Gijón en 1957. Pero el hecho que representó un cambio radical en la industria de la zona fue la creación de UNINSA a principios de los años 60, por la unión de tres empresas siderúrgicas: DuroFelguera, Fábrica de Mieres y S. I. A. Santa Bárbara, empresa propietaria de Moreda, lo que supondría el abandono de la producción siderúrgica en la fábrica del Natahoyo. No obstante, se segregarían de esta unión los talleres de la factoría gijonesa, que continuarían su actividad con el nombre de Talleres de Moreda desde 1965 y la Trefilería de Moreda, S. A., dedicada a la producción de alambre de acero, mallas y similares.
La nueva planta de la siderurgia integral fue construida entre 1967 y 1971 con el asesoramiento de los técnicos de la alemana Krupp en la parroquia de Veriña, y continua en la actualidad su producción, con el nombre de Arcelor Mittal. La necesidad de viviendas constituía un problema endémico de la ciudad y la construcción de estas desde finales de la década de los cuarenta, y sobre todo de los cincuenta, constituyó uno de los factores de cambio más representativo de la zona oeste. En este apartado cabe señalar la construcción del Grupo Francisco Franco (actual Grupo Residencial Santa Olaya) en Santa Olaya en 1952, grupo formado por 186 viviendas de promoción oficial, o las edificaciones promovidas por distintas empresas en La Calzada y Jove. En este apartado
podemos citar las 72 viviendas construidas por Astilleros del Cantábrico y Riera frente a la fábrica de cervezas La Estrella de Gijón inauguradas a finales de 1959, las 104 viviendas construidas por Constructora Gijonesa colindantes con las anteriores, las 100 viviendas construidas por Gijón Fabril para sus trabajadores, tras el abandono del “Callejón”, inauguradas en 1965 y conocidas popularmente como “les cases de la yenka” , las casas de la Renfe entre las calles Uruguay, Brasil y Nicaragua, las casas de Tabacalera en la calle Brasil o el Poblado de Pescadores y Portuarios
(conocido como “Tocote”) construido en Jove. Estas viviendas promovidas por las empresas representaron una mejora considerable en las condiciones de vida de los obreros, al disponer de viviendas dotadas de todos los servicios higiénicos y de buenas condiciones de salubridad; pero también fue la manera que tuvieron las empresas de asegurarse la fidelidad de sus trabajadores en una época de pleno empleo y de evitar la posibilidad de conflictos laborales, pues en caso de despido el trabajador no solo perdía su trabajo sino que también el techo que le cobijaba.

Moreda 1974
A partir de los años 60 la construcción de viviendas de promoción particular comenzaría a dibujar la definitiva fisonomía de los barrios, sobre todo del de La Calzada. De esta época datan los edificios construidos entre la Avda. de la Argentina, calle Las Industrias y calles adyacentes y la construcción de viviendas en la calle Brasil, casi todos edificios de cinco alturas y que contaban con bajos comerciales en los que comenzarían a asentarse una serie de comercios de índole diversa, desde confección hasta electrodomésticos, y que constituirían el embrión de los ejes comerciales de la Avda. de La Argentina y de la Calle Brasil.
El cierre de La Algodonera de Gijón en 1966 liberaría una gran extensión de terreno cercano a las zonas ya urbanizadas de la Avda. de La Argentina, solar que sería aprovechado para la construcción de 497 viviendas destinadas a los trabajadores de UNINSA trasladados desde las antiguas factorías de Mieres y La Felguera a la nueva siderúrgica gijonesa.
Otra importante actuación se llevó a cabo en El Natahoyo, donde dos manzanas de Industrial Alonso pasarían a tener carácter de uso residencial para construir 1.043 viviendas sociales.

Playa Arbeyal 1971
La promulgación de la Ley de Asociaciones en 1964, con todas sus limitaciones y trabas administrativas, posibilitó la creación de una serie de asociaciones de carácter vecinal, deportivo o cultural. Una de las más importantes sería la Asociación de Cabezas de Familia de La Calzada (actual Asociación de Vecinos Alfonso Camín) fundada en 1967 en los locales del desaparecido Ateneo Obrero y que desarrolló una gran labor en la promoción y difusión de la cultura en la zona fabril y, a la vez, abanderó importantes acciones reivindicativas para la mejora de las condiciones de vida del barrio; con este mismo espíritu y objetivos se creó al año siguiente la Asociación de Cabezas de Familia del Natahoyo. También se crearon asociaciones de tipo cultural como la Sociedad Cultural Natahoyo, fundada en 1966 en la calle Balagón 12.
El gran crecimiento de los barrios hizo necesario, también, la creación de nuevos centros de enseñanza, como el Instituto Padre Feijoo que nació como filial del Instituto Jovellanos en 1961 y tras ocupar diversos espacios, en 1964 ocuparía el nuevo instituto en lo que hoy es el C. P. García Lorca, oferta educativa que se iría ampliando en los años 70 y 80 con la construcción de nuevos centros de enseñanza tanto primaria como secundaria.
La pujanza de la zona, sobre todo a partir de la década de 1960, queda patente por la instalación de entidades financieras como una sucursal del Banco de Gijón, inaugurada en La Calzada en 1959 y la Caja de Ahorros de Asturias (1960), en Cuatro Caminos; a estas primeras entidades las seguirían resto de las asentadas en Gijón: el Banco de Bilbao, que tuvo su primera oficina en El Cerillero, el Banco de Vizcaya, etc. Otro signo indicativo del crecimiento de los barrios de la zona lo constituye la entrada en servicio en 1969 de la nueva central telefónica de Cuatro Caminos con una capacidad para 20.000 líneas.
En el aspecto deportivo siguen creándose diversos equipos y asociaciones de este tipo, tales como el Club de Fútbol Pelayo en Jove en 1947, que tendría como terreno de juego el campo de Santa Cruz, antagonista del Club Calzada con quien terminaría por unirse para formar el GijónIndustrial; el Club Ciclista La Calzada que comenzó su andadura en La Pipa, uno de los bares de La Calzada, o el Club Natación Santa Olaya creado en 1953 y cuya primera piscina de agua de mar fue construida por los socios en el pedrero de Coroña, junto a los diques de Constructora Gijonesa, en Santa Olaya.
CAMBIOS
De zona industrial a espacio residencial (1980 – actualidad)
Los años ochenta del siglo XX marcan el inicio de la transformación radical de los barrios fabriles del oeste de Gijón. El abandono de estos espacios por las industrias que venían ocupándolos proporcionará un gran volumen de suelo que será utilizado para nuevos usos, tanto habitacionales como de servicios, y que cambiará de forma definitiva el aspecto de estos barrios.
Por un lado, desde la creación de los polígonos industriales a partir de principios de los años setenta en Tremañes, Roces y Porceyo, una serie de empresas asentadas en El Natahoyo y La Calzada abandonarán estos barrios para asentarse en los nuevos polígonos, más accesibles y mejor comunicados. Este será el caso de industrias como la Fábrica de Porcelanas del Principado, antigua Fábrica de Loza La Asturiana, que traslada sus instalaciones del Cortijo a Porceyo en 1986; Suzuki, que también traslada su producción al mismo polígono en los años noventa; Gijón Fabril, trasladada a Porceyo en 1994; o bien concesionarios de automóviles como Renault que también abandonaría sus locales de la calle Mariano Pola en El Natahoyo para asentarse en el polígono de Roces.
Sin embargo, otras empresas desaparecerían de forma definitiva arrastradas por las crisis de los años 80. Tal sería el caso de AEI-Crady, que cesará su actividad en La Calzada a finales de los 80; Talleres de Moreda, que desaparece en 1985; o bien el cierre de los Astilleros del Cantábrico y Riera en 1985 tras 83 y 79 años, respectivamente de actividad.

Parque Lauredal 1983

Zona Mata Jove 1986
El espacio ocupado por estas empresas, sobre todo los de los astilleros y Moreda, serviría de base para el gran cambio que se llevaría a cabo en los años noventa en la zona. El punto de partida lo marcaría la construcción de dos playas artificiales en El Natahoyo y La Calzada, las de Poniente y El Arbeyal, sobre pequeños arenales naturales y pedreros ya existentes, a la vera de los cuales se erigirían una serie de bloques de viviendas y de equipamientos, como el Acuario, la Empresa Municipal de Aguas o el Instituto Oceanográfico, que conferirían un nuevo aspecto a la fachada marítima occidental de Gijón. Un gran proyecto urbanístico que comienza su andadura en 1992 es el del barrio de Moreda con la construcción de un gran número de viviendas sobre los terrenos que ocupaba la antigua siderúrgica y los talleres de Moreda, constituyendo uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos de la época. También se construyeron viviendas y equipamientos comerciales sobre los espacios abandonados por Gijón Fabril en La Calzada, que culminarían con la inauguración de un gran supermercado y un espacio de ocio que acoge a una serie de salas de cine.
Los distintos ayuntamientos democráticos desarrollaron una intensa labor de adecuación de los barrios fabriles a las condiciones que imponían los nuevos tiempos. Desde la urbanización y acondicionamiento de calles y la creación de nuevos viales, pasando por la dotación de equipamientos de índole diversa, como los Centros Municipales del Natahoyo y La Calzada, este último enclavado en el nuevo edificio del Ateneo Obrero, construido en 1986; las Bibliotecas Municipales del Natahoyo y La Calzada; diversos espacios deportivos como las Piscinas Municipales de Moreda y La Calzada, el Pabellón de Deportes de La Calzada o la pista de hockey de La Algodonera; El Pabellón de Deportes de Moreda, inaugurado en 1993; o bien la creación de nuevos centros educativos para atender las demandas de la población de estos barrios.

Avenida Argentina 1970

Avenida Argentina 1985
Junto a estos equipamientos de titularidad municipal se crearon otros dependientes de las diversas administraciones, como la Oficina de Empleo de La Calzada, que entra en servicio en 1987; el Centro de Salud de La Calzada, en la calle Oriental, inaugurado en 1990 y el del Natahoyo situado en la Avda. Juan Carlos I, por citar solo algunos ejemplos.
Recientemente hemos asistido a la desaparición de los últimos vestigios industriales que quedaban en la zona, con el derribo de las naves industriales y almacenes que existían entre el Camino del Lucero y la playa del Arbeyal, terrenos que se dedicarán a viviendas del estilo de las edificadas en las proximidades de la playa de Poniente

CRISTASA 1992
CONCLUSIONES
A través de lo expuesto anteriormente hemos realizado un sucinto repaso de la evolución de la zona oeste de Gijón desde un espacio netamente industrial a otro residencial, con todas las dificultades y tensiones que un proceso de esta naturaleza entraña y las huellas indelebles que deja en quienes han sufrido este proceso. Mucho se ha avanzado en la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de la zona, debido en gran parte el carácter de estos barrios, erigido sobre la participación ciudadana y la solidaridad entre los vecinos de los mismos.
Todavía quedan dificultades y retos a los que hacer frente tales como el mantenimiento de unos servicios y equipamientos de calidad o la mejora de las condiciones ambientales de la zona, retos que podremos afrontar con éxito si no abdicamos de los valores que han conformado el carácter de estos barrios fabriles: la solidaridad y la participación en los asuntos ciudadanos.

Calle Oriental 1974

Calle Oriental 1986

Playa Arbeyal 1994

Playa Arbeyal 2025

Plaza Médico Félix Prieto 1983 (arriba a la derecha local actual de MDN)

